Construyendo soluciones para los desafíos mundiales
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Salvaguardar la salud humana es otro de los retos mundiales, y los problemas de salud son otra de las cuatro responsabilidades identificados por Yara. Este tema hace referencia a la necesidad de reducir la pobreza y la contaminación así como a aumentar la calidad de vida. Yara cree que puede ejercer una influencia positiva en este área a través de la actividad principal de la empresa, conocimientos clave y posición mundial.
La continua globalización y urbanización supone un reto a la capacidad del mundo de salvaguardar la salud pública. La salud humana debe conservarse, puesto que es uno de los puntos más críticos del bienestar humano y del desarrollo económico. Para asegurar un futuro sostenible, hay que enfrentarse a los peligros que suponen una amenaza para la salud procedentes del proceso de modernización, incluyendo el aumento del consumo. Esto, a su vez, debe implicar una reducción de las emisiones de gases tóxicos y de los niveles de contaminación del aire así como el aumento de la disponibilidad y la calidad nutricional de los alimentos, temas en los que Yara puede jugar un papel importante.
A pesar de los grandes avances de la ciencia y la medicina, el progreso en el cuidado de la salud humana sigue obstaculizado por amenazas que han sido recientemente identificadas, muchas de las cuales tienen su origen en cambios medioambientales. La salud humana sostiene todo el desarrollo económico y social, y se fundamenta en gran medida en pilares de los que muchas personas en el mundo desarrollado no tienen conciencia: Acceso al suficiente alimento de la calidad adecuada y acceso al aire y agua limpios.
La salud y los alimentos están estrechamente relacionados, tanto política como físicamente. El derecho a la salud y al alimento son derechos humanos universales. La salud también es uno de los temas clave en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU (ODM) con el objeto de luchar contra el hambre y la pobreza. La seguridad alimentaria, es decir, la provisión de alimentos suficientes con la nutrición adecuada, sigue siendo un problema grave, así como lo es la seguridad de los alimentos ingeridos, que garantiza la calidad de los alimentos consumidos. La seguridad alimentaria es un derecho universal de la Humanidad; la seguridad de los alimentos es internacionalmente reconocida como una función esencial de la salud pública. La inversión en agricultura sostenible y la producción de suficientes alimentos es una inversión básica en salud humana.
del aire y del agua. El cambio climático ya está afectando a personas de diversos rincones del planeta, con nuevos patrones de lluvia que perjudican la agricultura y el suministro de alimentos, y con subidas de temperaturas y precipitaciones que aumentan el riesgo de enfermedades graves. Las condiciones medioambientales que afectan a la salud humana incluyen el uso de energías no renovables, así como los efectos de la urbanización. La contaminación del aire en zonas rurales también puede causar pérdidas en la economía agrícola, poniendo en peligro la sostenibilidad de la agricultura. La calidad y la accesibilidad del agua es otro aspecto de la salud. Los niveles decrecientes de agua limpia en las reservas de todo el mundo amenazan la salud humana y las condiciones sociales, lo que hace que haya más personas que necesiten recorrer distancias más largas para adquirir agua, aumentando así el precio y el riesgo de contaminación. El cambio climático puede reducir aún más el acceso al agua limpia tanto para el uso humano como para el agrícola. La contaminación del aire así como los vertidos industriales y el uso excesivo de abonos minerales contribuye a contaminar las fuentes de agua y a lo que se conoce como “lluvia ácida”, amenazando algunos sistemas como las reservas de peces productores de alimentos.
Para una empresa que mira al futuro, como lo es Yara, la salud humana es tiene un importancia vital al apostar por el desarrollo mundial en una dirección sostenible. Yara ha atesorado un conocimiento y desarrollado una serie de productos que le permiten reducir la contaminación y otros peligros para la salud asociados a la vida urbana. Mediante el desarrollo, la implantación y la comercialización de soluciones que reducen las emisiones de sustancias dañinas y, a la misma vez, mediante la oferta de productos que mejoran la nutrición, Yara puede ayudar a superar el reto de la salud mundial. Los nutrientes vegetales pueden contribuir significativamente a la producción de alimentos y asegurar su suministro. Hay una demanda creciente de alimentos más saludables y nutritivos así como de dietas más equilibradas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado la nutrición como un elemento clave de cualquier estrategia encaminada a reducir la carga mundial de enfermedades. El reto de la seguridad alimentaria, es decir, el acceso a una dieta equilibrada con todos los nutrientes esenciales, fue puesto de relieve por la OMS al tratar el tema de la “desnutrición de micronutrientes”, que afecta a la salud de unos 3.000 mil millones de personas en todo el mundo. El sector mundial de la alimentación y las empresas líderes del sector agrícola están trabajando para enfrentarse a este reto considerando, entre otras cosas, la fertilización equilibrada, lo que permite a los agricultores aplicar los nutrientes vegetales esenciales y asegurar que los cultivos contienen los minerales específicos vitales para la salud humana y animal. Existe cada vez una mayor conciencia de que la fertilización conducida puede ser la forma más efectiva de proveer de los micronutrientes esenciales a las personas desnutridas, o de corregir los déficits nutricionales en dietas específicas o en poblaciones generales. Para Yara y la industria de los fertilizantes, satisfacer la importante demanda anticipada de fertilizantes de micronutrientes y productos integrados es tanto un reto como una oportunidad para impulsar mejoras en la salud y una agricultura más sostenible. La iniciativa de Yara, Agricultura para la Salud, fue lanzada en 2004 con el objetivo de apoyar la seguridad de la nutrición mundial a través del uso de abonos innovadores para aumentar la calidad de los alimentos. La empresa está desarrollando una gama de productos y servicios diseñados con el objeto de apoyar una agricultura que mejore la salud.
La naturaleza del negocio de Yara en combinación con sus ambiciones de ser un referente de la industria han sido un factor importante en el desarrollo de conocimiento experto en la gestión de gases tóxicos en el aire y de aguas residuales. A través de la investigación y el desarrollo, Yara ha invertido en la transformación del conocimiento industrial en productos y servicios que reducen las emisiones que representan un riesgo para la salud. Yara ha puesto el mayor esfuerzo en los óxidos de nitrógeno relacionados con la combustión NOx, así como en el dióxido de carbono CO2, y el óxido nitroso N2O, dos gases de efecto invernadero (GEI) producidos durante el proceso de fabricación de los abonos. Yara está totalmente comprometida con expandir su conocimiento, presencia mundial y posición de mercado para tener una influencia positiva sobre la mejora constante de estas áreas.
Yara también ha utilizado el conocimiento acumulado sobre el aspecto industrial de su negocio para desarrollar soluciones de reducción que usan la tecnología de Reducción Catalítica Selectiva (RCS) para reducir las emisiones NOx hasta en un 90 por ciento, convirtiendo los gases en nitrógeno y vapor de agua no perjudiciales. Estos productos NOxCare se están utilizando actualmente para tratar los gases de escape de motores diésel y los gases de combustión procedentes de plantas generadoras, de incineración de residuos, de fábricas de cementos y de otros quemadores industriales. Otra aplicación que Yara ha llevado al mercado para dar una solución a las emisiones de NOx es la solución Air1 para AdBlue. Esta solución transforma las emisiones de vehículos pesados en vapor de agua y nitrógeno no perjudiciales.
Para el tratamiento industrial de aguas residuales, la solución Nutriox de Yara elimina y evita la formación de sulfuro de hidrógeno H2S, un gas incoloro que es tanto venenoso como corrosivo. Todas estas tecnologías están basadas en la producción de amoníaco, urea y nitrato de calcio, áreas en las que Yara es líder mundial en términos de tecnología, producción y distribución.
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