Construyendo soluciones para los desafíos mundiales
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El desarrollar un futuro energético diferente plantea un reto mundial; un futuro donde se sea menos dependiente del uso de combustibles fósiles que tanto contribuye al calentamiento global. Como consumidor importante de energía en sí mismo, pero también como productor emergente, Yara ha identificado el suministro energético como uno de los cuatro temas de futuro de gran importancia para su negocio así como para la sociedad. Yara cree que puede ser de ayuda en la resolución del reto energético a través de la actividad principal de la empresa, su conocimiento y su posicionamiento mundial.
La energía es un motor clave del desarrollo económico y social. Al mismo tiempo, el crecimiento económico plantea un reto a la capacidad del mundo de asegurar las fuentes energéticas suficientes a la vez que se pasa a un sistema energético menos basado en el carbono. Hay que desarrollar nuevas fuentes de energía más limpias con el objeto de suplir la demanda futura en vista del aumento de la temperatura global y del consumo humano. Un componente clave de este reto es el cambio hacia las energías renovables, como alternativa a los combustibles fósiles que dominan el suministro energético actual.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda de energía habrá crecido sobre un 55 por ciento entre 2005 y 2030. La demanda de energía está creciendo actualmente sobre todo en economías que han experimentado un fuerte crecimiento, como China y la India. En regiones menos desarrolladas, como el África al sur del Sahara, hay una escasez crítica de energía. Aún así, se espera que solo China y la India sean responsables de un 45 por ciento del aumento total estimado de energía primaria en la demanda de energía mundial para 2030, suponiendo esto una transformación de todo el sistema energético mundial. El vertiginoso aumento del precio de la energía en todo el mundo entre 2007 y 2008 fue un tema de preocupación en muchos países, amenazando el crecimiento económico y los servicios públicos en general y la seguridad alimentaria en particular, ya que existe una estrecha relación entre los precios de la energía y el de los alimentos. En los países en desarrollo la principal preocupación es el suministro de energía básico. En el mundo desarrollado, la principal preocupación es la seguridad del suministro energético a largo plazo. Sin embargo, la seguridad energética mundial es tanto importante estratégicamente como sensible políticamente, precisamente porque implica el desarrollo económico junto con la seguridad nacional, el cambio climático y la biodiversidad. Se necesita un esfuerzo a nivel internacional para enfrentarse a este asunto a través de la conservación y el desarrollo de fuentes de energías renovables, alcanzando un nuevo nivel de colaboración entre el sector público y el privado. Una fuente alternativa de energía que se ha puesto de moda en la política ha sido la bioenergía. La producción ha aumentado en los últimos años pero estuvo bajo presión durante la crisis alimentaria de 2007-2008, cuando surgió el dilema moral de combustible frente a alimento. La bajada del precio del petróleo en 2008 y a principios de 2009 redujo el beneficio comercial del biocombustible, que todavía resulta caro de producir.
El sector industrial y Yara juegan un papel importante en el ámbito del suministro energético, y pueden hacer que las cosas sean significativa y positivamente diferentes. El uso de la mejor tecnología disponible y los procedimientos operativos, el mantenimiento y la actualización de las instalaciones de producción y el uso razonable de la capacidad pueden ser todos ellos elementos que mejoren la eficiencia energética de la industria y reduzcan las emisiones perjudiciales. La adopción de políticas de eficiencia energética tiene sentido tanto para las empresas como para la sociedad, pudiendo conseguirse una buena rentabilidad económica, medioambiental y social. La industria representa cerca del 30 por cierto del consumo de energía primaria mundial. La producción de abonos, la actividad principal de Yara, es responsable de un 1 por ciento aproximadamente del consumo mundial de energía, empleada la mayor parte en la síntesis de amoníaco. La fabricación de los productos industriales de Yara también implica procesos energéticamente intensivos. Por consiguiente, Yara consume una gran cantidad de energía, que en su mayor parte deriva de combustibles fósiles. El negocio de Yara contribuye a la extracción de materias primas no renovables así como a la emisión de gases de efecto invernadero. Sin embargo, las plantas actuales de amoníaco utilizan cerca de la mitad de energía por tonelada de producto en comparación con las diseñadas en los años 60, y se continuará trabajando con mayor urgencia para conseguir una mayor eficiencia energética. Yara es uno de los productores de fertilizantes mundiales con mayor eficiencia energética y está comprometido con la mejora constante. Aunque la producción de fertilizantes depende de la energía, es importante tener en cuenta que los fertilizantes también generan energía. Los abonos minerales mejoran el crecimiento de los cultivos, lo que resulta en biomasa extra, que a su vez captura más energía solar. Cuando esta energía concentrada de forma eficiente se utiliza posteriormente para la alimentación humana o animal, transformada así en calorías, aumenta el equilibrio energético positivo de la agricultura. De esta manera, los abonos son un catalizador para capturar energía solar, una fuente de energía limpia. Con la creciente presión para utilizar los campos para cultivos destinados a la producción de biocombustibles, los abonos minerales están también jugando un nuevo papel, cada vez más importante, en la seguridad energética mundial. El equilibrio energético de la producción de cosechas es positivo, aunque existen grandes diferencias en la producción de energía en función de la energía utilizada por el cultivo y de las condiciones de crecimiento. Lo que está fuera de toda discusión es que la producción de energía se puede aumentar considerablemente a través del uso de fertilizantes, especialmente en los países desarrollados. Los fertilizantes son un factor clave en el aumento de la biomasa de un cultivo, y, por ello, en su rendimiento energético. Al operar en un sector que hace un uso intensivo de la energía, el objetivo de Yara es tomar la iniciativa para superar el reto energético. Al aumentar su alcance mundial, impulsar la industria hacia un modelo de negocio sostenible y establecer estándares a nivel internacional para los procesos de producción y los modelos de distribución, Yara seguirá ofreciendo su capacidad de liderazgo. Yara también mejorará la investigación y la innovación actuales de la empresa (por ejemplo, permitiendo el uso comercial de tecnología limpia) para ayudar a conducir al sector hacia un futuro más sostenible.
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