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Construyendo soluciones para los desafíos mundiales

Cambio climático

La reducción del calentamiento global supone un reto mundial, ya que este causa cambios en todos los entornos naturales del mundo que en el futuro tendrán importantes efectos sobre la sociedad. Yara ha identificado el cambio climático como uno de los temas de futuro que serán de gran importancia para su negocio así como para la sociedad. La empresa es muy consciente de que necesita ayudar a resolver el reto que supone el cambio climático a través de sus propias prácticas operativas, compartiendo su conocimiento y haciendo uso de su posición a nivel mundial.

Yara´s role in air quality

El aumento de la temperatura mundial supone un reto sobre la capacidad del mundo para desarrollarse sustancialmente. El clima afecta todos los aspectos de la vida, suponiendo una amenaza para el equilibrio ecológico, el desarrollo económico, la seguridad alimentaria y la armonía social. Se necesita un esfuerzo conjunto a nivel internacional para reducir el calentamiento global y sus efectos a través de nuevas fuentes de energía y el desarrollo de tecnología.

Problema y consecuencias:

El cambio climático puede ser parte de un proceso natural, pero se está aceptando ahora que el actual calentamiento global es en gran medida debido a la actividad económica de la humanidad a través de la industria, la agricultura, la generación de energía y el transporte. Todo esto se está viendo potenciado por el crecimiento poblacional y por el aumento del consumo que se ha visto correspondido con un aumento de la producción industrial lo que resulta en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente procedentes de la combustión de combustibles fósiles. La expansión de la agricultura, incluyendo la tala masiva de bosques, también ha jugado un papel en esto.

Apesar de la búsqueda de fuentes de energía renovables, la demanda ha alimentado un crecimiento constante del uso de petróleo, gas y carbón. De esta manera, los combustibles fósiles siguen siendo la fuente principal de energía, mientras se continúa con el desarrollo de nuevas tecnologías de gestión de emisiones y de prácticas de gestión en todos los sectores, sin que tengan menos importancia la industria y la agricultura.

Sin embargo, el aumento de temperaturas impedirá la producción industrial, dañando la capacidad de los países pobres para asegurar el suministro de alimentos. La subida del nivel del mar forzará la migración de millones de personas e inundará tierras de cultivo productivas. El deshielo de los glaciares reducirá el flujo de agua a algunas de las regiones más densamente pobladas del mundo, teniendo un efecto negativo sobre la producción agrícola y la renta nacional. Sin control, el calentamiento global supone una amenaza sobre el medioambiente, la economía mundial, la estabilidad política y la sociedad en general, y tendrá un profundo impacto sobre el equilibrio ecológico y la biodiversidad, la seguridad alimentaria, el hábitat humano, el crecimiento económico y la seguridad energética.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha declarado que el calentamiento global “podría suponer una amenaza de mayor importancia para la seguridad alimentaria mundial, debido a que tiene un fuerte impacto sobre la producción, el acceso y la distribución de alimentos”. Los países en vías de desarrollo dependientes de la agricultura serían los que se enfrentan a un riesgo mayor, siendo los pobres los que más sufrirían. Se considera que la región con menor seguridad en seguridad alimentaria, el África subsahariana, sería la más vulnerable al cambio climático.

Yara y el clima

El sector industrial, incluyendo la industria de los fertilizantes y Yara, juegan un papel importante en el cambio climático y tienen el potencial de hacer que las cosas sean diferentes. Lo mismo es aplicable a las principales partes implicadas en Yara, los agricultores de todo el mundo. La producción de fertilizantes minerales hace un uso intensivo de la energía, siendo el gas natural su principal componente. A su vez, la agricultura moderna en sí misma, independientemente del uso de fertilizantes minerales, también es una actividad que consume energía, contribuyendo de forma significativa al calentamiento global pero con el potencial de detener desarrollos perjudiciales.

Según datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la industria generadora de energía fue responsable del 25,9 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales, la industria de un 19,5 por ciento, la agricultura del 13,5 y la ingeniería forestal del 17,4. Solo la producción de abonos hace uso de cerca del 1,2 por ciento del consumo de energía mundial, y es responsable de cerca del 1,2 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales, ascendiendo a 500 millones de toneladas cada año.

Por esta razón, la agricultura, y Yara por sí misma, son contribuyentes importantes de las emisiones de gases de efecto invernadero y del cambio climático. La producción agrícola es intensiva energéticamente, contribuyendo con emisiones significativas de los tres principales gases de efecto invernadero: el dióxido de carbono CO2, el metano (CH4) y el óxido de nitrato N2O. Sin embargo, estos se pueden reducir mediante la gestión activa de los sistemas agrícolas, la gestión de los suelos orgánicos agrícolas y la recuperación de tierras degradas. Se espera que aumenten las emisiones agrícolas anuales de gases de efecto invernadero, debido a la creciente demanda de alimentos y los cambios en la dieta. Sin embargo, la mejora en las prácticas de gestión, con una productividad mejorada, y las tecnologías emergentes, pueden permitir una reducción en las emisiones por unidad de alimento o proteína producida. Según la FAO, se estima que las emisiones agrícolas de N2O aumenten sobre un 35-60 por ciento hasta 2030, debido al aumento del uso de fertilizantes de nitrógeno y a la producción de estiércol animal.

Al operar en un sector que hace un uso intensivo de la energía, Yara es consciente de que necesita tomar la iniciativa para superar el reto climático. Al aumentar su alcance mundial, impulsar la industria hacia un modelo de negocio sostenible y establecer estándares a nivel internacional para los procesos de producción y los sistemas de aplicación, Yara seguirá ofreciendo su capacidad de liderazgo. La agricultura moderna eficiente requiere de un considerable conocimiento agronómico. El servicio de asesoramiento en nutrición vegetal de Yara se proporciona a través de un equipo dedicado de expertos en agronomía que crean programas de nutrición óptimos para cultivos específicos. Este servicio está respaldado por sistemas de gestión de fertilizantes como N-Tester, N-Sensor y Yara Plan. Tradicionalmente, los esfuerzos de Yara han estados enfocados a conseguir el máximo rendimiento y el mínimo impacto ecológico; Yara también asesora a los agricultores sobre la forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del abonado de los cultivos. Los abonos basados en nitrato y los fertilizantes complejos pierden muy poco nitrógeno, mientras que los fertilizantes de nitrato como el nitrato de calcio no tienen emisiones de amoníaco. Yara también tiene un amplio conocimiento industrial sobre la producción de amoníaco, y ha implantado soluciones de prácticas recomendadas relacionadas con la eficiencia energética y la reducción de emisiones, entre lo que se incluye el catalizador premiado de óxido nitroso de Yara.

Através de su actividad principal, Yara puede ayudar a superar el reto del cambio climático. La empresa puede ofrecer sus conocimientos especializados industriales sobre producción de abonos minerales, continuar con el desarrollo de las tecnologías de reducción y con la disminución de sus propias emisiones, y ofrecer su conocimiento experto en agronomía respecto a la aplicación apropiada de abonos, todo con el objeto de conseguir rendimientos óptimos dentro del marco de una agricultura sostenible.

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